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jueves, 24 de enero de 2013

"No nos quiten la tierra", clama Tierra Colorada



Rafael Espinosa:

—Bit'il ay ja tat —saluda con un "Buenos días" Antonia López Entzín en lengua indígena, bajo la lluvia junto a la puerta de su cabaña, y ordena al perro que se calme. Como rara vez viene un extraño a este pueblo metido en la selva, en el Cañón del Sumidero, cresta de la Sierra Madre en el sur de México, cada que aparece alguien los perros le ladran y los amos se asoman con recelo. Buenos días, repito más para ganarle valor al terco perro que quiere alejarme a como dé lugar, y Antonia, quien carga un bebé en reboso y no da muestras de querer entablar una plática conmigo, ya no me responde, quizá por su falta de dominio del español, pero comienza a caminar hacia el interior de la casa y me invita con un leve gesto a que la siga.
Dos niñas, una de tres años y otra de diez, están calentándose junto a una hornilla de piedra y tierra. Sus hijas. Las nenas tienen marcadas características de su madre: ojos negros, rostro oscuro, cabello largo, nariz ancha, pómulos henchidos, dientes desparejos y cuerpo esmirriado. Antonia, con su traje tradicional, trae puestos unos sucios tenis, las niñas andan descalzas y no portan el vestido cultural. Aquí en Tierra Colorada —población de 115 familias indígenas tseltales descendientes de los Mayas, en las montañas del Cañón del Sumidero, a media hora de Tuxtla Gutiérrez, la capital de Chiapas— apenas unas cuantas personas usan zapatos.
Dentro, un espacio de unos tres por cuatro metros, no hay más que una bola de ropa sobre la cama de palos, una mesa chica de patas torcidas, trastes hollinados, un viejo molino de nixtamal y una hamaca sujeta de las vigas, en la cual Juan Ramírez, su esposo, se tumba después de la jornada en el campo. Las niñas pretenden llamar la atención: se acercan demasiado a la fogata y frotan sus manos.
—¡Chist! —se dirige ella a sus pequeñas.
Se oye el botar de la lluvia en los tejados, y en un rato será ésta como el arrullo de un relato.
Dos años antes, Antonia había bajado de urgencia sobre los atajos accidentados de la selva, cargando a otro bebé enfermo de diarrea. Libraba, desesperada, ramas, nubes de mariposas, como perseguida por un asesino.
Después de dos horas y media de tropel, el bebé estaba muerta, como un muñeco envuelto en una cobija de manta, pero ella en ningún momento abandonó su instinto maternal de salvadora.
Entró desesperada a la agencia municipal de la colonia Las Granjas, la primera de los suburbios de la capital chiapaneca. Tardó más el servicio de primeros auxilios que el tiempo en que el inmueble fue rodeado de curiosos, y no faltó alguien de la bola que la incriminara de ingrata, luego de confirmar la muerte de la recién nacida, Marcela.
Antonia, la mujer de 25 años, reprimía sus lágrimas. La nena muerta estaba sobre una mesa de plástico, en medio de la sala.
Esta muerte convirtió el ambiente manso de Tierra Colorada en una pena general, de modo que en el novenario los habitantes de Tierra Colorada se veían con recelo mutuo.
Cuando apenas olvidaban la tragedia, se asomó otro alertamiento.

* * *

Tierra Colorada es un paisaje estancado en el tiempo desde hace más de medio siglo. En 1950, unos 100 indígenas tseltales emigraron del municipio de Tenejapa, de los Altos de Chiapas, en busca de trabajo campestre y se quedaron aquí cortando café como hasta hoy.
Ahora son 380 sobrevivientes en las entrañas de esta selva fría, silenciosa y cómplice de penurias. Olvidados por los gobiernos que llegan y se van. No tienen más abrigo que la envoltura de la propia naturaleza inmensa, donde los niños muertos son enterrados y llorados detrás de las casas de madera. Aquí, en los cafetales húmedos por las neblinas de cada mañana, hallan alivio breve a sus carencias.
Recogen la lluvia para uso doméstico a través de canaletas que desembocan en recipientes de plástico. La mayoría de los patios tienen un nylon extendido sobre un pozo de piedras —poco profundo— para aprovechar las aguas del cielo. Ocasionalmente se bañan: Cuando lo hacen usan unas tres jícaras de lluvia a falta de agua potable y en las noches sobreviven sin luz por carecer de energía eléctrica.
Antonia y el resto tienen patios y traspatios infinitos de árboles gigantescos. Siempre han vivido así, en abandono casi absoluto, dispersos en el tiempo y en el espacio, pero producen 400 quintales de café al año, equivalente a 27.2 toneladas de producto que mal venden en las ciudades más cercanas. Ellos son parte de los 11.7 millones de mexicanos que viven en pobreza extrema, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval 2010) y forman una comunidad que conserva el idioma tseltal.
Al igual que otros estados, Chiapas se caracteriza por su riqueza cultural y por su diversidad lingüística. En Chiapas, un millón 141 mil 499 personas mayores de 5 años hablan alguna lengua materna, equivalente al 27 por ciento de los 4 millones 796 mil 580 que su población registra en total.
Este 27 por ciento domina particularmente las lenguas tseltal, tsolsil, chol, zoque y lacandón. En promedio, uno de cada diez habitantes chiapanecos habla la lengua tseltal, la etnia más grande de la entidad asentada en la Región de los Altos de Chiapas.
En 1980, el Gobierno Federal decretó el Cañón del Sumidero como Parque Nacional y Área Natural Protegida. Los indígenas llegaron en 1950 y en 1969 Tierra Colorada se fundó de manera oficial. Hoy, son dueños de 577 hectáreas. Desde hace 32 años sufren presión por parte de la Conanp, pues pretenden que abandonen su patrimonio.

* * *

El vehículo se desvía de los miradores del Cañón del Sumidero y se desplaza sobre la terracería de subidas y bajadas. Las mariposas de colores levantan el vuelo y los grillos negros rompen fila. Rebotando sobre casquetes de piedra y tierra color achiote, observo las casas desperdigadas en el repecho de las montañas. Tuxtla ha quedado allá abajo: 25 kilómetros al sur. Al fin me topo a la pequeña comunidad, solitaria, hundida en el silencio a veces interrumpido por el silbido de las hojas y el canto de las golondrinas. Contemplo un campo de fútbol con travesaños de palos secos, rodeados de cedros y tribunas de piedra. Corrales de madera corroída por los años, guajolotes de patas enlodadas, perros famélicos, burros alegañados y patos sin agua. Observo óxidos espesos en la camioneta abandonada de don Jesús Molina, muerto de fiebre hace un año.
El poblado parece un montón de casas desmenuzado en el bosque, con lámparas solares inservibles, de cables colgados y baterías descompuestas.
Sólo hay una calle que no tiene más de 100 metros de longitud. El templo presbiteriano, el católico y la escuela de educación básica, casi siempre están cerrados. Los fines de semana los recintos religiosos rebosan de almas, pues casi todos son devotos al Evangelio y casi nadie consume alcohol, salvo dos o tres que compran aguardiente en la capital para el consumo esporádico.
Es viernes, once de la mañana, no hay clases en la escuela. Es día hábil y fuera del calendario de vacaciones escolares. Los habitantes se contradicen respecto a la ausencia del catedrático. Bajo la sombra de un árbol frondoso, los pobladores defienden sus tierras con títulos originales de propiedad.
El joven comisario ejidal, Daniel Girón Guzmán, se desenvuelve mejor en español. Dice que Antonia López, quien ahora descansa sobre una piedra, no es la única que perdió a su bebé por diarrea; también Antonia Girón, madre de dos varones pequeños. Antonia Girón enterró a su bebé detrás de la casa de sus suegros para evitar que la autoridad abriera el cuerpo de la inocente criatura. De esta forma impiden que los muertos pasen el ridículo delante de los vivos, como ocurrió hace siete años, recuerdan.
Esa vez, un adolescente muerto salió del bosque, atravesado y amarrado sobre el lomo de un jumento. Los pobladores lo hallaron ahogado en una poza. Se supo después que había resbalado cuando intentó agarrar a una tortuga. Los policías se negaron a cargarlo diez kilómetros para después atravesarlo por el ejido como si fuera un rey sin más trono que el de su propio destino.

* * *

Es jueves. Los pájaros alegran el camino.
Antonia Girón, sentada incómodamente en una silla infantil de madera, le da de mamar a su bebé.
De su choza de dos por tres metros, surge una espesa ola de humo que roza el molino de nixtamal que hay en el patio.
—Mi marido no está —advierte a la defensiva.
Inicia la plática un poco desconfiada, a la vez que jala a su niño de tres años hacia ella.
Comienza a llover otra vez.
Se vuelve más flexible y camina rumbo a una galera; seguida por el chico.
Viste enagua típica de su cultura, pero parece haber perdido la costumbre del huipil. Se cubre del frío con un suéter azul. Es baja de estatura. Sus ojos parecen un par de monedas incrustadas en su semblante sombrío. Tiene amarrado el cabello en cola. El niño de brazos es ojeroso y de abdomen abultado. El otro, igual que el primero, está vestido con ropa que tampoco tiene que ver con el traje tradicional de la etnia. Ambos son de carrillos ruborizados y cabellos cortados a la mitad de su frente. Antonia Girón, abandona su rudeza defensiva y recuerda que a sus 19 años perdió a Viviana, su segundo hijo.
Una noche, hace año y medio, Viviana interrumpió el silencio de la montaña con llantos de dolor. Antonia Girón trató de calmarla con medicinas tradicionales que poco surtieron efecto. A la mañana siguiente, en compañía de su esposo Alejandro Ramírez, corrió tres horas con destino al Hospital Regional "Rafael Pascacio Gamboa", de la capital, donde un médico minimizó la enfermedad. Regresó a Tierra Colorada, pero al caer la noche la nena (de cinco meses) recayó en retortijones severos que no alcanzó a ver el amanecer. La niña fue enterrada detrás de la casa de sus suegros, dentro de una caja de maderas viejas.
En el funeral, los pobladores sintieron el ofuscamiento de cuando murió la niña de Antonia López por las mismas causas.
—No lo olvido —dice con nostalgia la mujer de 21 años.

* * *

El Cañón del Sumidero es una de las 46 áreas naturales protegidas, según la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural, en Chiapas.
Entrar a esta reserva es dejar a un lado la ciudad del pavimento y penetrar a un paraíso de flora y fauna, mediante un pago de 27 pesos.
El punto de partida inicia en un arco de hormigón. A un costado está la oficina ecológica de Adrián Méndez Barrera, director del Parque Nacional Cañón del Sumidero.
El funcionario de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), acomoda su cuerpo alargado y delicado, sobre el asiento detrás del escritorio.
Es medio día.
Las ramas, lentamente, amenazan irrumpir a través de la ventana abierta de la oficina.
—Ninguna administración ha puesto los ojos en Tierra Colorada como ésta —arguye, sin perder la calma.
Con movimiento de manos rebate que los poblares deben entender que están en una zona federal y niega la prohibición de brigadas médicas hacia Tierra Colorada.
—Existe una buena relación con los pobladores —sostiene.
El caso se resolverá en 2013. Ya se tienen hectáreas destinadas para los habitantes, a unos 50 kilómetros de aquí.
—No serán 577 hectáreas sino una extensión menor —sentencia.
Desde el pico de una montaña, Tierra Colorada se ve como un paisaje manso extraído de algún cuadro pintoresco que se acomoda en la sala de una casa. El tenue rocío templa los techos de zinc de las 30 casas cercanas, pues el resto está desperdigado entre los vericuetos de la selva. Daniel Girón, el joven comisario, se para en lo alto del poblado frente a sus compañeros.
—La próxima administración dirá lo mismo —retumba su voz entre los árboles.
—¡No más muertos! —grita alguien del tumulto.
—¡No nos quiten las tierras! —interviene otro.
Antonia López parece retrato enmarcado en la puerta de su casa. Los niños se agarran en su falda.
Me hace una señal de adiós.

* * *

En el centro de la capital, al interior de un salón reducido del tercer piso de la Procuraduría Agraria, Arturo Orta Rodríguez, delegado federal en Chiapas, asume que el caso Tierra Colorada está en manos de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y de otras instituciones federales. En conferencia, delante de varias pantallas encendidas, destaca un curso de gestiones oficiales que aprobó su personal. Al rato, cuando termine, se despedirá antes de que lleguen las preguntas embarazosas sobre el caso Tierra Colorada.
Jorge Manuel Rivas Peña, director de Catastro Urbano y Rural del Estado de Chiapas, dirá más tarde que ellos (los de Tierra Colorada) tienen documentos que avalan las tierras. Durante la plática deja entender que los pobladores deben salirse, debido a que este decreto federal pesa sobre los títulos de propiedad.
—El decreto obliga a la Federación a expropiarle o pagarle —reitera finalmente. Niega intervenir más en el tema.

* * *

Los tseltales se autodenominan como Winik atel, que significa "hombres trabajadores" en su lengua Maya, el imperio que pobló una parte de Mesoamérica antes que los españoles.
En 1994 lucharon —igual que otras etnias del estado— en la revolución del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en la búsqueda de la igualdad, justicia y libertad.
Adrián Méndez advierte que jamás enviarán servicios públicos a la comunidad. Tierra Colorada está, repite, dentro de un Área Natural Protegida donde nadie puede vivir por decreto presidencial, salvo la flora y la fauna que se conserva todavía.
Tierra Colorada, entonces, camina sin rumbo, hacia los senderos de una vida indigna como la que ha tolerado durante más de medio siglo. Hoy parece un cementerio de muertos vivientes cobijados en la selva, y olvidados. Seguirán enterrando a sus muertos detrás de las casas, derramando lágrimas como los árboles derraman trementina de los tallos; sufrirán sin agua potable como si vivieran en el desierto.
—Sólo tenemos el agua del cielo —espeta otra mujer, casi frente a la camioneta abandonada de don Jesús Molina, muerto de fiebre hace un año por falta de servicios médicos.
Extiende los brazos a medio patio.
La lluvia serena comienza a caer. Aquí se llega a pensar que Tierra Colorada no tiene asistencia más que del cielo.
Ante los ruidos de alguien que se asoma, Antonia Girón sale de su covacha. El humo del fogón emerge del techado. Sobre las hojas de los árboles serpentean las gotas de lluvia. Yésica, la hija de tres años, juguetea en el patio. A Rodrigo, su otro bebé, lo lleva enganchado con una manta a la cintura. Ya no quiere hablar del tema.
Prefiero no instigarlo, me doy la vuelta y regreso sobre la terracería hacia la carretera. Antonia López, la otra mujer que perdió a su bebé, nuevamente me dice adiós y hace una señal de despedida. Cuando al rato vuelva la vista ya lejos, ella seguirá allí en el marco de su puerta, como un retrato viejo abandonado en medio de la selva, el registro de una de tantas historias de vida en Tierra Colorada.


lunes, 3 de diciembre de 2012

Violan la Ley del Notariado de Chiapas




Rafael Espinosa:

Durante esta administración se otorgaron Notarías Públicas sin respetar las leyes del Notariado del Estado de Chiapas. Algunos notarios demostraron molestia por la forma en que el Gobierno dio las patentes, pero ninguno —incluyendo el Colegio de Notarios de Chiapas— se atrevió hablar.
Entre ellos únicamente se ventila sarcásticamente y con cierto enfado que actualmente “hay más notarías que tiendas de autoservicio”.
Con el otorgamiento de la Notaria 151, con sede en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, a favor Florencio Madariaga Granados, presidente del Consejo de Derechos Humanos, se violó el Artículo 14, fracción I, del Capítulo III “De los Aspirantes a la Función Notarial” que dice: “Ser ciudadano mexicano, nacido en la entidad, en pleno ejercicio de sus derechos”.
Y es que Florencio Madariaga es oriundo del Distrito Federal, incluso también por esta condición su nombramiento como titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos resulta ilegal.
A Raciel López Salazar, actual titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado, le concedieron la Notaría Pública número 138, en Tuxtla Gutiérrez, de acuerdo al Periódico Oficial número 353-2ª Sección del 9 de enero de 2012, informaron fuentes oficiales.
En este caso se quebranta el Artículo 52, fracción I del Capítulo IV sobre “Son Impedimentos de los Notarios”, el cual reza lo siguiente: “Desempeñar cualquier empleo, cargo o comisión dependiente de los poderes de la federación, estado o municipio, organismos descentralizados o de participación estatal, o ejercer como abogado postulante o agente de cambio, o ministro de cualquier culto”.
Juan Carlos Moreno Guillén, quien consiguió la Notaría Pública número 22 durante la administración de Pablo Salazar, con sede en Comitán, infringió el apartado VIII, del Artículo 97 del  Capítulo III sobre “De la Revocación de la Patente Notarial”, por alterar los instrumentos notariales o falsificar firmas.
Y es que la Fundación de Profesionistas para el Desarrollo Jurídico de la Entidad denunció públicamente que la Notaría de Moreno Guillén, actual Coordinador de la 5ª Visitaduría de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en Coatzacoalcos, Veracruz, aparentemente falsificó firmas y repitió en documentos de un mismo folio en dos credenciales de elector.
En otro caso, tampoco en ninguno de los 275 Artículos y cinco Transitorios de la Ley del Notariado del Estado de Chiapas, menciona que las notarías sirven para resarcir daños sufridos en el ejercicio de las actividades profesionales, como ocurrió con el abogado Horacio Culebro Borrayas.
Culebro Borrayas resultó beneficiado con la Notaría Pública número 82, con sede en el municipio Benemérito de las Américas, según el Periódico Oficial número 392, inclusive expresó su molestia ante los diferentes medios de comunicación, debido a que lo mandaron tan lejos, donde casi nadie hace trámites notariales.
“Ya en cualquier esquina hay una Notaría Pública”, comentaron las fuentes consultadas.
En julio de este año, se presentó un problema en el municipio de Huixtla. Joaquín Armendáriz Cea, Notario Público número 90, falleció y dejó muchos pendientes con sus clientes; algunos había abonado y otros habían pagado la totalidad de sus trámites, sin que nadie les devolviera el dinero.
Sin que la ley especifique qué hacer en este caso, salvo informar a la Secretaría de Gobierno, la viuda del notario atendía a los usuarios y los enviaba a la Notaría Pública Número 68 de Francisco Sau Lara, en Huixtla, donde no se les reconoció los pagos previos en las oficinas anteriores.
Los entrevistados señalaron que el actual Gobierno facilitó el doble de Notarías comparado con la administración de Pablo Salazar Mendiguchía, aunque  dijeron desconocer el número.
Sugirieron que la persona indicada para hablar sobre el tema era Norma Olivia Oliva Moscoso, presidenta del Consejo Estatal de Notarios en Chiapas y titular del Colegio de Notarios de la Región Centro, quien en sus oficinas asintió las irregularidades en el otorgamiento de las patentes, pero decidió mantenerse al margen, omitiendo su opinión.
De acuerdo con el Artículo 5 del Capítulo I, sobre las “Disposiciones Generales”, el Ejecutivo determina el número de notarías y su residencia, escuchando la opinión de los colegios y atendiendo a la población beneficiada y tendencias de su crecimiento; estimaciones sobre las necesidades notariales de la población y las condiciones socioeconómicas del lugar propuesto como residencia.
De acuerdo con los Artículos 21, 29, 45 y 47, el Colegio de Notarios de Chiapas tiene un registro de los aspirantes, de los que aprobaron el examen, de las autorizaciones de las patentes, las direcciones, nombres, entre otros datos, aunque decidió “guardar silencio”.
Extraoficialmente se supo que al actual presidente de la Comisión de Fiscalización Electoral (COFEL), Erick Alejandro Ocaña Espinosa, le otorgaron una, al igual que al actual director de Notarías de Gobierno del Estado de Chiapas, Gerardo Ocaña Espinosa, así como a Javín Guzmán Vilchis, exdiputado local de la LXIV legislatura del Congreso del Estado, entre otros.
Erick Alejandro Ocaña, servidor público en funciones, infringe el Artículo 52, fracción I del Capítulo IV, igual que Raciel López Salazar, dijeron.
En efecto, sostuvieron las fuentes, cumplieron con los requisitos a través de compadrazgos, firmas, entre otras facilidades oficiales, mientras que los verdaderos candidatos continúan su lucha por conseguir una.
“Es algo parecido al otorgamiento ilegal de las concesiones del transporte público, es decir, no se la dan a los meros trabajadores que llevan años en el volante y que realmente lo merecen”, explicaron las fuentes.
Con estas entregas desmedidas de despachos, también se vulneró el Artículo 14, capítulo III “De los Aspirantes a la Función Notarial”, fracción III, cuyo mandato dice: “Haber realizado prácticas de manera ininterrumpida, por un periodo mínimo de un año en alguna Notaria del Estado. Para los efectos de la presente fracción, equivale a prácticas notariales, el desempeño en áreas involucradas en la rama notarial, el desempeño de la función notarial”.
Se violó también el Artículo 48, Título Tercero De los Notarios, Capítulo I “De las Patentes de los Notarios”, cuya fracción V dice que: Para el inicio de sus funciones el notario deberá cumplir con los requisitos siguientes:
“Establecer la notaria en el lugar de su residencia e iniciar funciones dentro de los noventa días siguientes a su protesta, dando aviso a las autoridades que señale el reglamento, al consejo y al colegio regional de notarios respectivo y a la comunidad, mediante publicación, a su costa, en el periódico oficial del estado, y en uno de los periódicos de mayor circulación del lugar en donde vaya a ejercer la función notarial”.
Es decir, no se publicó en los diarios informativos de mayor circulación el otorgamiento de Notarías, pues “no les convenía dar a conocer a quiénes y en qué condiciones las regalaban”, agregaron las fuentes.
Las fuentes coincidieron que la Ley del Notariado en Chiapas casi está de vicio, debido a que se viola una cuarta parte del libro, sin que nadie se atreva a levantar la voz.


domingo, 4 de noviembre de 2012

Niños ganapanes en panteón




Rafael Espinosa:

—¿Quiere agua, señor? —pregunta un niño que sale de entre la hilera de tumbas del cementerio.
Se llama José Eduardo, de 12 años. Carga una cubeta y su hermanito, de cinco, lleva una escoba al hombro. Ambos ofrecen agua a los asistentes a cambio de una propina voluntaria. No sólo el Día de Muertos, sino todos los domingos, en el panteón Jardín San Marcos, uno de los dos panteones más grandes de Tuxtla Gutiérrez.

—No, gracias —contesta el cliente. Se arrepiente— ¿Cuánto cobras por el viaje?

—Lo que quiera darme —, repone José Eduardo, a diez tumbas de ahí.

El cliente, quien lleva dos ramos de rosas en los brazos, acepta y se pierde entre sepulcros coloridos y sombreados por algunos árboles grandes. Los niños se van hacia el grifo más cercano para llenar la cubeta.
Se escuchan llantos, el crujir de hojas secas barridas por alguien, pájaros que interrumpen el silencio y el sonido de una marimba, a los lejos.
Los senderos son reducidos y accidentados para caminar. Y es que aquí hay 13 mil tumbas en casi seis hectáreas, de acuerdo a fuentes oficiales.
Empieza a caer la tarde; es sábado. Hoy, el panteón recibió poca gente, pero el jueves y viernes ni pasar se podía, cuenta el guardia de la entrada.
José Eduardo y su hermanito buscan al cliente. El mayor carga la cubeta de 18 litros, a la mitad de agua, apenas puede caminar por el peso de la cubeta; el menor lo sigue con la escoba al hombro.

—¡Allá está! —señala el pequeño Luis Ángel, descalzo; renguea al caminar. Se espinó en el día.

A juzgar por su ropa, los niños son de escasos recursos. Viven en una choza, a unas cuadras del panteón, en la colonia Los Pájaros. José Eduardo, estudiante de primaria, comenzó a trabajar en el camposanto a los siete años, hace un lustro.
Luis Ángel se sienta sobre un sepulcro. Su hermano barre la lápida de mosaico y después la lava con una esponja chorreante de agua.
José Eduardo cuenta que los 400 pesos que ganó el jueves y el viernes se los dio a su mamá.
Ellos forman parte de una treintena de menores pobres que cada domingo venden viajes de agua en los panteones Jardín San Marcos y el Municipal.
En Chiapas, en promedio, uno de cada tres habitantes vive en pobreza extrema.
De acuerdo con el censo del 2010 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el 32.8 por ciento sufre esta condición de desventaja.

Los niños son simpáticos. El mayor, mientras lava la losa, cuenta que cuando sea grande quiere ser futbolista, y le va a los pumas. Inclusive, se sabe las tablas de calificaciones del deporte.

—Yo quiero ser policía —interviene, sonriente, el más pequeño—: quiero andar pistola.

Terminan su tarea.
Reciben la propina y se van entre las tumbas; el mayor con la cubeta vacía y el otro, descalzo, rengueando detrás con su escoba al hombro.
El cliente clava los ramos de rosas en los recipientes de granito. Media hora después, en este atardecer sombrío, comienza a llorar la muerte de su hijo en un accidente de tránsito, hace tres años.

domingo, 28 de octubre de 2012

La tarea de copiar y pegar




Rafael Espinosa:

Por lo menos cinco de cada diez alumnos recurren a la práctica de copiar y pegar las tareas escolares, a propósito del mundo de las nuevas tecnologías de comunicación e información, las cuales tienen sus ventajas y desventajas, resumió Juan Carlos Cabrera, investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach).
El fenómeno es gravísimo para el desarrollo de educativo del estudiantado, de manera que los alumnos no sólo les da flojera escribir sino les da flojera leer. Lo peor, dijo, es que se ha encontrado está práctica en alumnos de licenciatura, maestría y doctorado.
El también coordinador del doctorado en estudio regional contextualizó que el advenimiento de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC), afecta a la institución escolar con mucha fuerza, lo cual obliga a necesitar un nuevo tipo de profesor que utilice las TIC, por un lado, para el proceso de enseñanza-aprendizaje y, por otro, que los alumnos las usen como una herramienta didáctica.
Una de las desventajas de las TIC, agregó, es que en los últimos años bajó un 80 por ciento las visitas a las bibliotecas, éstas ahora lucen vacías, aunque también, reconoció, obedece a que muchos tienen acceso a Internet en sus domicilios o en los cibercafes, y no quiere decir que la gente no esté estudiando.
Desde otra perspectiva, explicó, el problema copiar y pegar realmente no es nada nuevo, pues anteriormente los estudiantes iban a la biblioteca, copiaban en su cuaderno de tareas, incluso mecanografiaban y finalmente entregaban el trabajo.
Pero lo malo ahora, recordó, es que hace años algunos estudiantes de la UNAM, prestaban una tarea, la fotocopiaban y sólo le cambiaban la portada y lo entregaban.
El asunto está relacionado también con la carga de trabajo de los catedráticos.
Hay profesores que atienden cuatro grupos de 48 ó 50 alumnos, es decir, tienen que revisar 200 trabajos, pero si tomamos en cuenta que hay profesores que trabajan en tres escuelas con el mismo número de alumnos, la cifra de trabajos por revisar aumenta a 600, por ejemplo, dijo.
“Este enorme volumen de tareas ocasiona que el profesorado no revise las tareas o que las revise con muy poco cuidado”, reconoció.
Ante esta saturación de tareas, los estudiantes encuentran el mecanismo “idóneo” de presentar trabajos que no son suyos, pues en las TIC se hallan muchos trabajos disponibles sobre el tema que el profesor les ha pedido, aunado a que los alumnos tienen la idea de que las tareas no son revisadas a profundidad.
“Cuando un estudiante tiene éxito la primera vez, esta práctica se vuelve recurrente”, advirtió.
Este fenómeno está asociado a la participación que tienen los padres en la formación de sus hijos. Los papás generalmente mandan a la escuela a sus hijos para que saquen buenas calificaciones y poco se preocupan por lo que aprenden, señaló.
Se tiene la costumbre de que si un estudiante presenta dieces en la casa, los padres lo reciben con premios, entonces, comentó, los alumnos buscan estrategias o se las ingenian para sacar dieces y no se preocupan precisamente en aprender el contenido de la asignatura.
La saturación del profesor para revisar las tareas y el descuido de los padres afectan de alguna manera el proceso educativo y a diversos programas didácticos.
“El estudiante ve una buena oportunidad en el copiar y pegar para sacar las calificaciones que le piden en casa”, sostuvo.
Es mejor preguntarle al hijo qué aprendiste hoy, a que me presente dieces, recomendó el investigador.
Asintió que en el doctorado implica un proceso muy perverso, en el cual el alumno ha sido recompensado en cada acción deshonesta (copiar y pegar), sin enfrentar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Si los alumnos de primaria aprenden esto hoy y les da éxito, anticipó, seguramente en la secundaria lo harán con más facilidad, pues además los profesores están sufriendo la masificación de la educación, no les da tiempo de revisar los trabajos.
Hay profesores que facilitan esta práctica por no revisar las tareas.
Como profesional es muy grave, pues se imaginó un estudiante de medicina o un abogado, que copió y pegó durante su formación académica, qué haría frente a un quirófano o frente a un juicio, respectivamente, vaticinó.
Uno sabe cuando el trabajo no es del alumno, pues —de repente— entrega tareas con términos que nunca usa, y si tu no lo corriges en ese momento, apuntó, lo seguirá haciendo, motivo por el cual hay que convencerlo de que es por su beneficio.
“También tiene que ver con la enseñanza de valores; esto implica la participación del docente, de la institución, de la familia y del alumno mismo”, reflexionó.
Sugirió que las escuelas en general deben acordar normas que sancionen estas prácticas tanto a quien las comete y a quien omite sancionarlas, explicó, pues la institución recarga en el profesor las tareas y pocos se encargan de vigilar y promover los valores.
El fenómeno de copiar y pegar afecta los procesos cognitivos fuertemente, porque antes uno se obligaba a transcribir el texto y en ese proceso de transcripción intervenía la adquisición de conocimientos, recordó.
“A veces uno no entendía una palabra, razón lo que recurría uno al diccionario. Hoy en día con el copiar y pegar ni siquiera ven el contenido de lo que se copia; el copiador ni siquiera sabe que lo que copia es acorde a la tema que se le pidió”, lamentó.
Actualmente, comentó, no conozco proyectos globales para contrarrestar el fenómeno, lo que conozco son esfuerzos particulares a través de programas de tutorías de la Unach, Unicach y la Unich, donde  un alumno, al ser detectado, se le llama a su tutor.
Debiera haber un programa global a nivel de comunicación, opinó, donde la Secretaría de Educación Pública detallara este tipo de medidas para vigilar el copia y pega, y reducir el problema, así como obligar a las instituciones educativas  públicas y privadas a contratar un profesor para revisar las tareas o que por una hora de clases se le pague una hora más para la revisión de las tareas.
Por otro lado, recientemente un universitario se quejó —a través de las redes sociales— que cómo era posible que en pleno siglo XXI su maestro le pidiera la tarea hecha a mano. 
Esto generó opiniones encontradas, debido a que —dijeron algunos— el profesor lo hacía para que el alumno evitara el copiar y pegar, y, a través de la transcripción del tema, por lo menos se le quedara algo.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Usos del Facebook y Twitter




Rafael Espinosa:

Las redes sociales están de moda, particularmente, el facebook y twitter. Sin embargo, su uso (por teléfono móvil o computadora de escritorio) tiene muchas directrices; pueden ser laborales, académicas, comerciales, para hacer amistades y también para “descargar emociones fantásticas”, informó José Luis Chiñas Vaquerizo, titular del Centro de Integración Juvenil, en Tuxtla Gutiérrez.
Para Chiñas Vaquerizo el uso de las redes sociales es una dependencia a las nuevas tecnologías, como parte del desarrollo de un mundo globalizado, aunque algunos llegan “vivir” en este mundo virtual, perdiendo el contacto con la verdadera realidad.
Encuentran en las redes sociales las palabras afectivas que no escuchan en casa, prefieren platicar con amigos de manera virtual que personalmente, y cuando se les cae la red o pierden el celular se sienten aislados o desconectados de este mundo, opinó.
Otros jóvenes descargan sus emociones fantásticas, a través del anonimato, y fingen ser mayores de edad, de otro sexo, presentan fotos que no son suyas, presumen propiedades (casas, ranchos, carros) que no tienen, y establecen una relación debido a que sienten cierta confianza, dijo.  
“Las redes sociales no son malas, pero todo en exceso es dañino y puede afectar a todos los niveles”, comentó Vaquerizo.
En un sondeo a diez personas en el centro de la capital, nueve de cada diez (entre 20 y 30 años de edad), tienen cuenta en Facebook  y cinco de éstos tienen registro en ambas redes.
Facebook es más divertido, más dinámico, más amistoso; el otro (Twitter) es una aplicación más seria”, opinaron.
Ocho de cada diez, dijeron, usan las redes para subir fotografías, comentarios chuscos, compartir imágenes diseñadas, videos, etiquetar, y el resto para fines escolares.

Gobierno
Por otro lado, personal de las dependencias de gobierno federal, estatal y municipal, en Tuxtla Gutiérrez, salvo algunos trabajadores, tienen bloqueadas las páginas de acceso al facebook, twitter y Youtube, puesto que tenerlas abiertas representaba un bajo rendimiento laboral, pues la mayoría se entretenía para ampliar sus círculos de amistades y pocos para tratar asuntos de trabajo, analizó un alto funcionario público que decidió omitir su identidad.
“Se desconoce la pérdida de tiempo por hora, pues no se hizo un estudio, pero en promedio casi el 80 por ciento estaba metido en las redes sociales o veían videos ajenos al trabajo. Ahora, en sus ratos libres, sólo juegan barajas virtuales, por ejemplo, o se entretienen con los teléfonos que también tienen las aplicaciones de las redes sociales”, río, al tiempo de aclarar que “no todos”.
Por su parte, el investigador Juan Carlos Cabrera, académico de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), reconoció que el mal uso de las redes sociales se refleja en la distracción de los estudiantes, en bajas calificaciones y poco aprovechamiento.
Es notorio en el salón de clases que algunos alumnos están con sus computadoras portátiles o teléfonos celulares subiendo fotos, haciendo amistades u otras actividades, expresó.
Frente a este mundo de las tecnologías de la comunicación, también la población estudiantil utiliza las redes sociales para informarse de las maestrías, doctorados, foros pedagógicos, subir trabajos, recordarse tareas, incluso parece haber sobrepasado a la demanda de los blogs, comentó el también Doctor de la Unach.
De acuerdo con un estudio del primero al cuarto semestre, aplicado a los alumnos de la carrera de Ciencias de la Comunicación, en la Facultad de Humanidades de la Unach, el 90 por ciento ocupa la computadora y acude a los cibercafes para ingresar a las redes sociales y el resto para tareas escolares, comentó el catedrático.
En primer lugar, dijo, está el uso de las redes sociales, luego sigue en consecuencia revisar cualquier página web, escuchar música, bajar programas y por último hacer tareas.

Global
Según las estadísticas de la página http//elwebmarketer.com, realizada entre el 2011 y 2012, 10 de cada 100 habitantes chiapanecos tiene una cuenta en Facebook, es decir, 463 mil 620 usuarios de una población total de cuatro millones 796 mil 580 habitantes.
Chiapas forma parte de los cinco estados con la menor penetración de Facebook, seguidos por Oaxaca, Veracruz, Tlaxcala y Guerrero.
El estado de México es el que cuenta con el mayor volumen de usuarios, con 6.2 millones, mientras que en segundo lugar lo ocupa el Distrito Federal con 4.15 millones y en tercera posición Jalisco con 2.47 millones.
Campeche es el estado que tiene el menor número de usuarios, con 155 mil 960.
A nivel global, México es el quinto país con mayor volumen de usuarios en Facebook, en tanto que los primeros cuatro puestos actualmente son ocupados por Estados Unidos, Brasil, India e Indonesia.
Isaín Mandujano, corresponsal de la revista semanal Proceso, analizó que —en Tuxtla Gutiérrez— Facebook tiene más demanda que Twitter, dado a que el primero tiene más visualización, es más dinámico, y el segundo tiene menos interfaces.
El uso de las redes sociales tiene altos riesgos, advirtió el periodista, porque puedes ser víctima de estafa, secuestro, trata, entre otros, incluso recordó el rescate de una chica que había sido “enganchada” por un tratante, a través de una red social, en el norte de Chiapas.
Es bueno cuando se le da un uso productivo con fines académicos, para encontrar trabajo, comprar o vender algo, subir textos periodísticos, dijo.
“Tomando en cuenta el potencial de las redes sociales, debe ser aprovechado para un buen fin”, recomendó el reportero, quien tiene cuentas en ambas redes.
“Con fines de ocio, pérdida de tiempo, creo que es una visión limitada”, enfatizó.

Niñez
Las nuevas generaciones, los menores de edad, están sometidos a la tecnología y están viviendo un mundo virtual, de modo que están perdiendo el contacto con la naturaleza, señaló Chiñas Vaquerizo.
“Debemos aprender a convivir con la familia, ir al parque, salir con ellos, compartir”, recomendó.
Si le preguntas a un niño de la ciudad, por ejemplo:
—¿De dónde viene la leche?
—De un bote; podría contestarte —reflexionó, pues no ha tenido contacto o no conoce una vaca real.
Los estándares internacionales informan, dijo, que los menores deben pasar sólo dos o tres horas frente al televisor, la TV o la computadora; no obstante, en algunas familias los niños se quedan horas frente a los aparatos para que se distraigan y no molesten.
“Todo en exceso es malo”, dijo.
Las redes sociales son como el consumo de alcohol, si tomas dos o tres no es dañino, pero si ingieres más puede ser nocivo, puntualizó el psicólogo.

Baches, agujero financiero




Rafael Espinosa:

El tema de los baches se ha vuelto "eterno" en Tuxtla Gutiérrez. El coste de los trabajos ineficaces en los últimos tres años se estima en 484 millones de pesos, y hasta es poco. En temporadas electorales, los candidatos a la presidencia municipal priorizan y prometen solucionar este problema que, hasta ahora, nadie ha podido resolver. Inclusive, si no se atiende de raíz, continuará siendo tema y reclamo general "por los siglos de los siglos", advierten especialistas.
Especialistas en ingeniería aseguraron que la problemática tiene solución, a través de un proyecto integral, con el cual las administraciones municipales descansarían por los menos unos diez años. Leyes Constitucionales -aún no legisladas en el Estado- dictan que el Ayuntamiento debe pagar los daños ocasionados a los automóviles por los baches, debido a la omisión de responsabilidad de las autoridades correspondientes.
La inversión en bacheo y encarpetamiento en Tuxtla Gutiérrez, del 2009 a la fecha, por parte del Gobierno del Estado y del Ayuntamiento capitalino, equivale al presupuesto de más de una ciudad rural sustentable como la de "Santiago El Pinar", el cual tuvo un costó de 394 millones de pesos.
Fuentes oficiales informaron que en 2009, el Gobierno del Estado adquirió dos máquinas llamadas "Dragón", que resolverían los baches de las calles de la capital y de Tapachula, particularmente.
Cada una tuvo un costo de 56 millones dos mil 987 pesos, que en total sumó 112 millones cinco mil 974 pesos, cuyas unidades fueron adquiridas a la empresa Impulsora Mexicana de Comercio y Construcción S.A. de C.V., revelaron las fuentes.
De acuerdo con información oficial, durante la administración del presidente municipal Jaime Valls Esponda, se destinó 200 millones de pesos para el bacheo de Tuxtla Gutiérrez.
En enero de 2012, Seth Yassir Vázquez, otrora alcalde de Tuxtla Gutiérrez, programó una inversión de 100 millones de pesos y el despliegue de 14 brigadas de intensas jornadas laborales.
Invirtió en programas de bacheo emergente ante la presión del pueblo, incluso se usó el sistema de reparación Jet-Patchert, una máquina especial de alta presión para tapar los agujeros.
En su momento, este medio informativo denunció que el "Dragón" estaba abandonado en una carretera que conduce hacia el municipio de Huixtla, en la costa de Chiapas; sin embargo, el 10 de septiembre de 2012, a través de un comunicado, el Gobierno del Estado activó nuevamente las máquinas.
Anunció que los dos Dragones y 50 constructoras trabajarían en la rehabilitación de calles con baches y en el reencarpetamiento, en Tuxtla Gutiérrez, con una inversión superior a los 72 millones.
Durante generaciones los baches se han convertido también en un agujero financiero; y continuará si no se ataca de raíz el problema, advirtieron expertos en ingeniería.
Rogelio Tamayo Carboney, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas (CICCh), resumió que el problema obedece a muchas condiciones, es decir, "un mal proyecto, no hubo proyecto o no se contemplaron las características donde se hizo el pavimento".
"Si haces el corte, rebajas, no compactas bien, metes relleno y no llevas control de calidad; es la tormenta perfecta", comentó.
También se debe invertir debidamente los recursos económicos necesarios, cumplir las especificaciones y objetivos para que el trabajo dure el tiempo necesario; no obstante, "vamos al revés, primero hacemos el trabajo, luego vemos cuánto nos cuesta y después vemos si lo hicimos bien o mal. Si lo hicimos mal ni modo, total es un bache y los baches siempre salen; pero los baches no tienen por qué volver a salir", resumió.
Para Carmen Gordillo Ruiz, presidenta del Colegio de Arquitectos de Chiapas (CACh), el bache se genera a raíz del tráfico, la humedad y la mala calidad de los trabajos; se tapa toda la absorción del suelo con la pavimentación, sin dejarles desagües suficientes.
Tanto Tamayo Carboney y Gordillo Ruiz están en desacuerdo en parchar con concreto los agujeros de las calles, como se están haciendo actualmente, debido a que son materiales distintos.
"Tienen diferente elasticidad y comportamiento; se produce una fisura entrambos y vuelve el bache", comentó Carboney, al tiempo de anticipar que no es recomendable.
Gordillo Ruiz sostuvo que el concreto es rígido, de modo que con el tránsito de los vehículos el concreto quedará resaltado y el asfalto de alrededor se hundirá.
"El problema es abajo", reflexionó. 
Por su parte, Francisco Alberto Alonso Farrera, director de la Facultad de Ingeniería Civil de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), coincidió -con los dos expertos anteriores- que es necesario un estudio técnico para determinar las causas reales y después solucionar el problema de raíz, aunque el estudio (el cual podría llevar dos años) requiere presupuesto.
"Hay que estudiar factores geotécnicos, geofísicos, hidráulicos, por mencionar algunos", señaló.
Otro de los errores actuales en la reparación de baches, dijo Rogelio Tamayo del CCICh, es que le quitan el material, lo dejan abierto, le llueve y ya no sirve. En las próximas lluvias vuelve el problema.
"Al agua hay que tenerle mucho respeto; es como una dama, hay que dejarla pasar. Le pongo un subdren o pedraplén para que el agua no afecte y humedezca el pavimento", explicó, al tiempo de anticipar la necesidad de un análisis previo para conocer de dónde viene la humedad, a fin de que el suelo no reblandezca y dañe debajo del pavimento.
Carmen Gordillo, presidenta del CACh, sugirió que otra de las alternativas es canalizar -mediante drenes pluviales- las bajadas de agua de los cerros y evitar que los ciudadanos o el propio Ayuntamiento rompa nuevamente la calle pavimentada para la instalación de un drenaje u otra cosa, pues luego, dijo, lo tapan pero no queda igual.
Otra opción, recomendó, es que en las colonias se podría construir rampas de concreto y piedra para que el suelo absorba el agua, es decir, las rampas sólo para las rodadas de las llantas y las piedras, compactadas entre los rieles, filtren el agua.
Con esto, anticipó, evitaríamos corrientes de agua y accidentes de tránsito, debido a que los automovilistas estarían obligados a circular despacio.
"Si nos damos cuenta, en estas calles no corre cantidad de agua", recordó, al tiempo de comentar que algunas colonias tienen este sistema.
Rogelio Ramayo, titular del CCICh, señaló en una gráfica que la construcción, conservación y recuperación (inversión-tiempo-recuperación), es un claro ejemplo de los cambios que pueden presentar una carretera, de acuerdo con estudios especializados.
Explicó que si invertimos en la "construcción" para diez años, al llegar este plazo tenemos que inyectarle recursos para su "conservación", pero si lo dejamos pasar, la línea horizontal de mantenimiento del pavimento comienza a caer, de tal suerte que cuando queremos levantarlo el costo de "operación" es más caro. 
"Y esto es lo que ha pasado en Tuxtla Gutiérrez; se olvidan del mantenimiento y por eso no hay dinero que alcance", conjeturó, al decir que a este programa de control se le llama "Administración o Gestión de Pavimento".
Con este plan ahorraríamos muchísimo, ya que "sale cien veces más caro el costo de operación que el costo de construcción".
Lo peor de todo, agregó, es que el costo de operación es el que todos pagamos, pues por un bache se ponchó la llanta del carro, se desvencijó el amortiguador o la rótula, o nos accidentamos por evitarlo.
El artículo 113, título IV, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, De las Responsabilidades de los Servidores Públicos y Patrimonial del Estado, dice: La responsabilidad del estado por los daños que, con motivo de su actividad administrativa irregular, cause en los bienes o derechos de los particulares, será objetiva y directa. Los particulares tendrán derecho a una indemnización conforme a las bases, límites y procedimientos que establezcan las leyes.
Esta ley aún no está legislada en el Estado, comentó un abogado. Si la estuviera, dijo, el Ayuntamiento o el Estado tendría la obligación de reparar los daños causados a los automóviles por los baches, incluso, abundó con otro ejemplo, si eres asaltado y herido en una calle oscura podría también podría pagar tus gastos médicos por falta de alumbrado público o lámparas fundidas.
Por otra parte, el artículo 47 del reglamento de Construcción para el municipio de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en el título IV de Servicios Públicos Municipales, en el apartado II de Pavimentos, dice: Sólo se admitirán en las calles de Tuxtla Gutiérrez los pavimentos de tipo rígido, esto es, los de concreto hidráulico.
Continúa: Se admitirán los empedrados siempre y cuando cumplan con los materiales requeridos o los de carpeta asfáltica, en este último caso, previo acuerdo especial del Ayuntamiento.
Rogelio Tamayo Carboney exhortó a que la gente reconozca que cuando se hagan los estudios verdaderos los trabajos serán duraderos, pues al escuchar los presupuestos la población prefiere un parque, además, dijo, exige resultados inmediatos.


Advierten por ventas de terrenos irregulares




Rafael Espinosa: 

En Tuxtla Gutiérrez y municipios circunvecinos existen alrededor 30 ejidatarios y en algunos casos intermediarios que promueven la venta de lotes irregulares a bajo costo, incluso se anuncian en carros, postes, incluso en redes sociales.
Los sitios se encuentran cerca de la colonia El Arenal, en la delegación Terán; en las cercanías de la Zona de Tolerancia y en la rivera de Chiapa de Corzo, en Berriozábal y San Fernando.
En el municipio de San Fernando, en el ejido “Viva Cárdenas”, ubicado a unos tres kilómetros de la salida de Tuxtla Gutiérrez, junto a una subestación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), venden terrenos en ambos lados, metidos a dos kilómetros, en promedio, de la carretera.
Don Enrique Hernández dividió su ejido “Viva Cárdenas” en 188 lotes, de acuerdo con un mapa que facilita al comprador. Desde hace tres años vende los terrenos a 25 mil pesos (tres mil de enganche y mil pesos mensuales), cuyo negocio le dejaría cuatro millones 700 mil pesos, en promedio.
Tiene ciertas cláusulas que “amarran” al cliente. Es decir, dejar de pagar equivale a perder la mitad de la suma depositada hasta el momento y, en algunos casos concretos, la totalidad.
En el proceso de compra-venta hace un documento informal que dice: “Contrato de Asociación en Participación de Bien Inmueble en el ejido Viva Cárdenas”, por una parte vende el “Grupo Promotor”, sin dirección, cuyo representante es Enrique Hernández y por otra el comprador.
En algunos casos la situación es más grave, debido a que existen intermediarios que fraccionan los terrenos para obtener mejores ganancias, sin poder confirmar la dirección del vendedor u otras particularidades que resultan dudosas.
Actualmente, don Enrique Hernández tiene reclamaciones y le piden que regrese el dinero, debido a que el predio está lejos de San Fernando. Las autoridades tardarían hasta cuatro décadas para que envíen servicios públicos hasta allí, inclusive algunas colonias que están en la cabecera sufren estas carencias.
Ahora, don Enrique, cobra a los que le deben para pagar a los que le reclaman.
Así como don Enrique hay también otros vendedores que ofrecen sus terrenos en la orilla de la carretera, otros en cartulinas pegados a los carros o postes de la ciudad, inclusive en las redes sociales (facebook), entre otros canales.
Algunos ya vendieron todos sus lotes en años anteriores y sólo se dedican a cobrar.
Uno de los compradores, quien decidió omitir su identidad, llegó con el contrato y los pagos al Ayuntamiento de San Fernando para iniciar los trámites de escrituración. Le dijeron que llevara el título de propiedad, el cual fue negado por don Enrique.
Éste contestó que no le daría a cada comprador título de propiedad y que metería los papeles de varios compradores para que le salieran más económicos los trámites, de modo que el cliente lleva más de dos años en espera del documento.
Hay muchos con la misma queja.
Tuxtla y Chiapa de Corzo tienen el mismo problema y el mismo modo de operar.
Por su parte, la Procuraduría Agraria, delegación Chiapas, se ha acercado a los Ayuntamientos para recordarles que como autoridad municipal, y en su plan de desarrollo urbano, deben ser enfáticos y muy enérgicos para frenar toda venta irregular de tierra social.
La Ley Agraria permite la constitución de inmobiliarias ejidales para que en forma ordenada puedan los núcleos ejidales ofertar y participar como empresarios inmobiliarios; es un procedimiento largo sí, pero es la forma más segura de que el ejidatario tenga certeza jurídica en la compra-venta y el comprador tierra segura.
Tanto el Colegio de Arquitectura en Chiapas (CACh) y el Colegio de Ingenieros Civiles de Chiapas (CICCh), se sumaron para exhortar a la población a no comprar terrenos que cotidianamente se anuncian en carros, postes y publicidades, a fin de evitar el crecimiento desordenado de la mancha urbana y problemas jurídicos posteriores.
Rogelio Tamayo Carboney, presidente del CICCh, reconoció que el Ayuntamiento capitalino está preocupado por la gran cantidad de terrenos que se están vendiendo en forma irregular; algunos de ellos en zonas de alto riesgo y, lo peor aún, bajo mucha incertidumbre legal.
“No sabes en realidad quién es el dueño, es un relajo las ventas de terrenos. El municipio tiene que echar mano y los colegios estamos colaborando en la campaña de ´consulta y pregunta antes de comprar´”, anunció.
Carmen Gordillo Ruiz, presidenta del CACh, destacó que el gremio trabaja con el Ayuntamiento sobre el tema contra la compra-venta de lotes irregulares.
Y es que debido a la necesidad, la gente los compra sin saber que el vendedor no tiene el permiso para fraccionar, dijo, al tiempo de advertir que así es como crece la ciudad desordenada, porque no hay planeación.
Existe una Ley de Fraccionamientos para saber el tamaño de las calles, sin embargo,  el fraccionador no le importa, lo que quiere es vender más terrenos y dejan unas “callecitas” que a la larga es un problema de ciudad, de circulación, y eso es lo que la gente no ve por la necesidad de un terreno, lamentó.
“Tenemos que hacer conciencia; aunque nos salga más caro pero tendremos un beneficio a largo plazo, para la familia, los hijos y para nosotros como sociedad. Pueden acercarse a preguntar en el Ayuntamiento o aquí en el Colegio”, recomendó Gordillo Ruiz.
Por su parte, Jorge Manuel Rivas Peña, director de Catastro Urbano y Rural del Estado de Chiapas, reconoció (hace meses) que desgraciadamente se ha dado esta venta irregular de predios, la cual tiene mucho que ver con la demanda y la explosión demográfica.
“Hay muchas familias que quieren asegurar un patrimonio; entonces, ven en los ejidos colindantes una oportunidad, pero en realidad creo que a la larga, en mi opinión, estos asentamientos irregulares traerán problemas gravísimos a la ciudad”, advirtió Rivas Peña.
El Ayuntamiento debería actuar y meter orden, en coordinación con la Procuraduría Agraria (PA), el Registro Agrario Nacional (RAN), la Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra (CORETT), entre otras dependencias.
Es preciso comentar que el Instituto Estatal de Protección Civil (IEPC), en su momento, advirtió sobre el tema y reconoció que Tuxtla Gutiérrez y Tapachula son los municipios donde más abunda la cantidad de ventas de terrenos irregulares.
Para el Manejo Integral de Riesgos de Desastres, el IEPC busca detener y sancionar aquellas empresas que incumplan con el reglamento, al vender zonas potenciales de peligro para la ciudadanía.
Y es que la nueva Ley General de Protección Civil, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 6 de junio de 2012, considera como delito grave la construcción, realización de obras y los asentamientos humanos, en una zona sin elaborar un análisis de riesgos, de acuerdo con el artículo 84 del capítulo XVII “De la Detección de Zonas de Riesgo”.
Asimismo, el artículo 90 de este mismo capítulo, advierte que la autorización de permisos de uso de suelo o de utilización por parte de servidores públicos de cualquiera de los tres niveles de gobierno, que no cuenten con la aprobación correspondiente, se considerará una conducta grave, la cual se sancionará de acuerdo con la Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos, además de construir un hecho delictivo en los términos de esta Ley y de las demás disposiciones legales aplicables.